El fútbol mueve masas.
El fútbol mueve masas, eso no hay quien lo niegue. Más que un deporte es una pasión, tal como lo señalan muchos de los cánticos que se pueden oír durante un partido de fútbol. Qué hincha no daría lo que fuera por estar en el terreno de juego, defendiendo los colores del equipo de sus amores. Qué inmensas leyendas se han construido en torno a ciertos jugadores. Es tanta la admiración, tanto el fanatismo.
Es impresionante ver cómo ensalzamos a los futbolistas como si fueran dioses. Pero más impresionante es ver cómo, al término de su carrera, los futbolistas van siendo dejados en el olvido, ya no nos importa qué está pasando con un exfutbolista, sólo importa el próximo partido y el siguiente jugador que vendrá.
Y si a nosotros, personas ajenas a esta profesión, nos asombra tanto el anonimato en que caen los exfutbolistas, es de suponer que los más afectados son ellos mismos, acostumbrados al cariño de la gente, al reconocimiento público de sus logros, al trabajo diario en equipo, en fin, a la vida del fútbol.
Pero el tema principal es que el fútbol arrastra a las personas a hacer cosas que estando "sobrias" de euforia no harían, y creo que eso hace que este deporte sea tan popular y seguido en todo el mundo. Desde mi visión personal, cada domingo cuando juega el Betis me olvido de todo lo demás, hace que me evada de todas las preocupaciones de la semana y creo que eso es lo que le gusta a la gente, esa sensación de felicidad y de tranquilidad en la que estamos sumidos cuando vemos al equipo de nuestro corazón sobre el césped.
Pero todo tiene un límite, hasta el fútbol. Y de hacer de los domingos un estilo de vida como el estilo de vida ultra me parece pasarse de fanatismo, ya que el balompié debería quedarse en lo que realmente es, ocio.


1 comentarios:
http://www.youtube.com/watch?v=gU6YM8X-9AA
Probablemente taches estos hechos de aislados, pero cada vez veo mas que el fútbol no es mas que una escusa para sacar a la luz el animal que llevamos dentro.
¿Que justificación tiene que un equipo gane o pierda para generar tanta violencia?
Todo ello sin hablar, además, de la perfecta herramienta de distracción de masas en la que se ha convertido el fútbol, que nos absorbe en las pantallas, mientras nos roban; mientras nos cosen las bocas.
Iván M.
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