¡Cuidado por las calles!
Hoy
se cumple un mes desde que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos hizo pública
la sentencia en la que derogaba la aplicación retroactiva de la doctrina Parot. Como todo el mundo sabe,
la primera salida de prisión correspondió a Inés del Río, miembro del comando
Madrid de ETA. Tras la salida de esta terrorista, las excarcelaciones de
presos, tanto terroristas como comunes, se han sucedido semana tras semana.
La
liberación masiva que se esta produciendo en las cárceles españolas es una
injusticia para las personas que han sido afectadas por sus actos. En España el
76% de los presos puestos en libertad han reincidido. Por ello no creo que el
individuo
que haya comedido un delito pueda cambiar con facilidad. Un ejemplo claro es el
caso de Antonio García Carbonell, primer preso común que ha salido de la cárcel
beneficiado por la anulación de la doctrina Parot. Condenado a 250 año por
cometer 12 agresiones y numerosos robos con violencia en la década de los 90.
Expertos aseguran que es muy probable que vuelva a reincidir. Otras de las
excarcelaciones más sonadas han sido los violadores, Pablo García Ribado,
conocido como el "violador del portal" y Pedro Luis Gallego, conocido
como el "violador del ascensor" . Esto está provocando que las calles españolas sean más inseguras y que
la probabilidad de violación sea mayor. Al igual que estos delincuentes se han
saltado el derecho a la vida de ciertas personas, ellos deben pagar por ello,
estando encarcelado hasta cumplir plenamente todos sus delitos. Cuando invades
el derecho de otras personas, pierdes el tuyo propio. Claro está que no es lo
mismo asesinar o violar a una persona que a cincuenta, por ello los años en
prisión también deben variar.
Otras de las grandes equivocaciones, según mi parecer, es ir
restándoles años a la condena por buen comportamiento y solo poder estar un número determinado de
años en la cárcel. Debe cumplir su condena integra.

5 comentarios:
Yo creo que el problema está en el funcionamiento de las cárceles, que no tienen un sistema correcto para que esas personas puedan volver reinsertarse en la sociedad.
Esos prejuicios no me gustan ni un pelo. Es cierto que la justicia española no podría estar peor, pero si una persona sale de prisión, se supone que es por que ha cumplido su condena, y tiene tanto derecho como una persona que no haya cometido ningún delito en hacer su vida. ¿Os imagináis lo duro que tiene que ser estar arrepentido de tu error, y que la gente te mire con miedo, o te reprima de hacer tu vida con normalidad?
También comprendo, que tiene que ser durísimo ver al asesino de tu hija, tu madre, o tu hermana andando por la calle, pero supongo que hasta que no te pasa, no eres del todo consciente.
Laura, estoy de acuerdo con casi todo lo que escribes, aunque discrepo con el tema de "estar arrepentido de su error". Pienso que todo depende de la clase de error que se cometa. No es lo mismo robar una pequeña tienda por falta de dinero que matar o violar a alguien, ya que no solo se perjudica a una persona, si no que tambien se perjudica la familia entera. Aún así coincido en tu idea de que cuando un preso cumple su condena se le debe tratar como a una persona normal sin ningún tipo de prejuicios
Que la justicia española es cada vez peor no es nada nuevo. Desde la fantástica idea del ministro Gallardón del aumento de las tasas judiciales, la única de la historia de la justicia española que ha unido a abogados, jueces y fiscales, cada vez es mas notorio el detrimento de este derecho legítimo.
Sin embargo, en este caso, la "culpa" no es del sistema judicial español, sino de la derogación de la doctrina Parot, que, a mi parecer, era totalmente justa. Hay personas que, por sus actos, no merecen que les disminuyan la condena, entre otras cosas, porque no se sienten arrepentidos. En los casos que ha expuesto Anabel de los dos violadores, está estudiado que esas personas no son capaces de reinsertarse en la sociedad, puesto que el impulso sexual puede a su capacidad de razonamiento. En América, y es de lo poco que estoy de acuerdo con su sistema en general, muchos de los violadores son castrados químicamente para poder reinsertarse, y en muchos casos, elección propia.
Por ello, califico las excarcelaciones cometidas hasta ahora de injustas y peligrosas. Esas personas tienen que demostrar que de verdad están arrepentidos, y hasta que eso suceda, ayudarles y concienciarlos de su error.
Yo estoy de acuerdo contigo Laura, creo que en muchos casos la reinserción de los presos no es más que una mera ficción, y más cuando éstos no cumplen los años impuestos y salen de prisión por "buen comportamiento" antes de lo debido, cosa que me parece francamente injusta. Con esto me refiero a delitos graves. Un violador, seguirá violando ayer mañana y hoy. Os pongo de ejemplo el caso de "Mariluz" el señor que acabó con su vida había sido acusado y llevado a juicio varias veces, y ¿de que sirvio? de nada.
Obviamente, hay casos, en los que los acusados han cometido delitos menores, en ese caso si confío en la reinsercion de éstos aunque siempre deberán, luchar contra un estigma social del que les costará dehsacerse
Repito, que el problema no está en que el que viola hoy, violará mañana, el problema es que eso pasa por el funcionamiento de las cárceles ( con excepciones, claro está). Los programas de las cárceles deberían de ser completamente diferentes y estar diseñados, para que esa persona que ha violado o que haya realizado cualquier delito, no lo vuelva a cometer.
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