El nivel cultural de los padres influye más que el económico en el resultado escolar.

La investigación educativa, con el Informe Pisa de la OCDE a la cabeza, ha demostrado el enorme impacto que el nivel económico, social y cultural de los padres tiene en los resultados escolares de sus hijos. Pero cada vez parece más claro que es mucho más importante la parte cultural que la económica. Así lo ha asegura un nuevo estudio de los profesores Alice Sullivan y Matt Brown, del Instituro de Educación de la Universidad de Londres. Su trabajo asegura que la educación de los padres es más importante que el nivel económico, y que los recursos culturales accesibles en el hogar son todavía más decisivos a la hora de predecir los resultados que ese nivel educativo.
Los recursos culturales, como los libros, los periódicos, la música, el cine, etcétera, “son más importantes que los recursos materiales, por lo menos para los resultados cognitivos. Nuestros resultados también apoyan la idea de que la fluidez lingüística es más dependiente de los recursos culturales de los padres que otras habilidades académicas, como el rendimiento de matemáticas”, dice el trabajo. Este ha analizado los resultados en exámenes estandarizados de vocabulario, ortografía y matemáticas a los 16 años tomados de la base de datos British Cohort Study, que ha seguido la vida de unos 17.000 británicos nacidos en 1970.
“Hemos encontrado que la cultura de la lectura en casa, incluyendo la lectura a los niños, la lectura de libros y periódicos”, y, en negativo, “los problemas de lectura, se relacionan significativamente con las puntuaciones en las pruebas de los niños”. Ese impacto se modera de forma “relativamente importante” con el nivel educativo de los padres y, en menor medida, con “los recursos materiales” en general de un hogar.
Por otra parte, el estudio también ha encontrado que “los niños que leyeron por placer entre los 10 y los 16 años hicieron más progresos en matemáticas, vocabulario y ortografía, incluso después de descontar el impacto del origen social de los padres e, incluso, ese comportamiento lector dentro del hogar mencionado más arriba”. “Desde una perspectiva política, esto respalda firmemente la necesidad de apoyar y fomentar la lectura de los niños en su tiempo libre”, dicen los autores.

OPINIÓN:
Primeramente, estoy en total acuerdo con el hecho de que la cultura de los padres influya más en los hijos que cualquier otra enseñanza inculcada fuera de los hogares. La enseñanza que un padre le da a un hijo desde los primeros años de vida es esencial para el desarrollo de éste como persona, y es creo, la base primordial que se necesita para seguir aumentando los conocimientos de cada uno. Si un niño ve desde pequeño que sus padres dedican tiempo a leer, a ir al cine, a hacer deporte, etc, crearán un especial interés y el niño se volcará en dichas actividades, las cuales no tendrán que ser impuestas u obligadas más tarde por otras personas o por sus mismos padres. Posteriormente, esta sería una ventaja para aquellos jóvenes que dedicaron  su tiempo años atrás a ciertas actividades que recientemente otros carecen de interés. Porque son muchos los jóvenes que reniegan de leer,  o de investigar por su cuenta noticias de actualidad, o incluso de saber cosas esenciales que la misma vida nos enseña. Esta falta de interés es sin duda un problema, que debe encontrar solución porque una juventud sin cultura no evoluciona, y si no se dejan ni siquiera enseñar por otras personas hay poco que hacer. Debe haber algún método para que estos jóvenes se sientan atraídos por temas de la vida cotidiana y de su alrededor, y aunque puedan verse motivados por los padres, tiene que salir voluntariamente de ellos mismos, porque la cultura de cada uno está en el grado de interés al que quieran llegar, y por mucho que hagan los demás, cada uno es libre de decidir si quiere ser un cateto toda su vida o si prefiere estar enterado de lo que pasa en el mundo cada día. 




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