USA, el gendarme del planeta.
Hace unos días nos levantamos con la sorprendente noticia de que Estados Unidos tenía en 2010 unos ochenta equipos de espionaje de la CIA y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en todo el mundo, 19 de ellos en ciudades europeas como Madrid, París, Berlín, Roma, Praga y Ginebra, según 'Der Spiegel'.
Uno de los espionajes más sonados ha sido el del móvil de Angela Merkel, que se encontraba desde el año 2002 -tres años antes de ser presidenta de Alemania- en una lista de objetivos de la NSA. Según datos procedentes de unos de sus archivos, el móvil de la canciller seguía entre los objetivos también un par de semanas antes que el presidente de EEUU, Barack Obama, visitara Berlín el pasado mes de junio.
Tras ser descubiertos mundialmente estos hechos, resulta que Obama no le ha dado demasiada importancia, e incluso aparenta poner más esfuerzo en arreglar los fallos en la página web de la reforma sanitaria, que a resolver la crisis diplomática provocada por el espionaje norteamericano a Europa. Eso es reflejo, no solo de cuáles son las prioridades públicas de los medios de comunicación y el Gobierno en este momento, sino de la falta de opciones de las que dispone el presidente de EEUU para responder a corto plazo y de forma satisfactoria a las protesta de los líderes europeos, que se espera desaparezcan con el paso del tiempo sin dejar una profunda huella.
En general, la política adoptada por la Administración estadounidense desde el estallido de este conflicto, ha sido la de atender respetuosamente las quejas de los gobiernos que, por otra parte, son estrechos aliados, pero ofreciendo solo promesas vagas de cambios en los mecanismos de espionaje, sin muchas perspectivas que puedan cumplirse.
Pese a todo, el daño que este escándalo puede causarle a EE. UU. es considerable. Brasil, no solo suspendió la visita de su presidenta, sino también un programa de compras de aviones militares. En cuanto a Europa, las amenazas son múltiples, que pueden afectar tanto al intercambio de información antiterrorista, como a las negociaciones existentes de un tratado comercial bilateral. Peor aún, la confianza que debe existir entre dos bloques cuya alianza es vital para la estabilidad mundial se ha puesto en entredicho.
Todos estos hechos muestran que EE.UU. tiene un excesivo poder en el mundo, ya que ningún país, excepto Alemania, ha sido capaz de enfrentarse severamente contra ella por tal motivo. Los presidentes de los diferentes países afectados por el espionaje, parecen temer a las repercusiones que podrían darse al enfrentarse a la poderosa EE.UU. Parece que su predominio económico y dependencia del resto, le diera autorización para espiar a los países europeos sin que eso tenga ningún tipo de consecuencia. Las escasas explicaciones pedidas, hacen entender que puede haber intereses y pactos que hagan que esto pase desapercibido, es decir, los países a cambio de cierta información pueden hacer la vista gorda a todos estos años de espionaje por parte del gobierno estadounidense.


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