Las trampas que disfrazan el gasto militar en España
El Estado ha recortado hasta su mínima expresión los presupuestos de ministerios vitales, como Sanidad y Educación, pero sigue destinando miles de millones de euros para adquirir armamento. Unas armas de precio desmesurado que raramente se utilizan y cuyo primer objetivo es garantizar nuestra defensa frente a un posible ataque enemigo. Cazas que se compran por más de 100 millones de euros la unidad se limitan casi siempre a participar en maniobras y a pintar banderas en el cielo de las ciudades españolas durante desfiles militares como el que tuvo lugar ayer con motivo de la celebración del 12 de octubre.Según Pere Ortega coordinador del Centro de Estudios para la Paz JM Delàs el PSOE y PP llevan 15 años engañando a la opinión pública sobre el presupuesto armamentístico y se basa en este hecho porque ocultan el “enorme endeudamiento” que el Ministerio de Defensa tiene en concepto de compromisos de pago por contratos de compra de armas con las industrias que forman parte del complejo militar-industrial: entre 32.000 y más de 37.000 millones de euros, una cifra equivalente al 3% del PIB. Si no se anulan o renegocian los contratos, esta cantidad ingente se deberá abonar a plazos, en principio hasta el año 2025.
Me parece indignante que un país con un 26 o próximo a un 26% de paro, en el cual va empeorando las condiciones de empleo mientras vemos desmoronarse poco a poco el estado de bienestar con los recortes efectuados en la sanidad y en la educación pública, pueda permitirse el lujo de endeudar durante tanto tiempo el Ministerio de Defensa con el dinero de todos los españoles y celebrar con sus juguetes de guerra el día que esclavizamos a los indígenas americanos y portando con orgullo la bandera de un país que no esta para tirar cohetes.
El hecho de no participar en guerra desde nuestro apoyo al ex-presidente estadounidense Bush nos ha hecho creer que el ministerio ha sido más austero sobre todo ahora en plena crisis, pero parecer ser que no,
que la industria armamentística por desgracia parece un negocio rentable y que la oniomanía del gobierno español por la armamentística ayuda a este sector, pero no a los españoles que la pagamos con nuestros impuestos.
Para finalizar me gustaría recomendaros una película que habla sobre el negocio armamentístico protagonizada por Nicolas Cage, "El señor de la guerra" y citar una frase del largometraje:
"Yo no quiero que muera la gente, yo no apunto a nadie a la cabeza y le obligo a disparar, lo admito, una guerra es buena para el negocio, pero prefiero que disparen con mis armas y fallen, con tal de que disparen."


1 comentarios:
Genial.
Apenas tengo que aportar nada mas que entrecomillar el "nuestro apoyo". Las movilizaciones del NO A LA GUERRA fueron suficientemente masivas como para cuestionarnos sobre la legitimidad democrática de aquella acción.
Publicar un comentario